No estaba...
07/04/2026 - Un desafío profesional que resultó en desafío personal, pero no para estar a la altura del mismo, sino para encontrar la puerta de salida con el menor daño posible.
La revelación de saber que ya no estoy para cumplir horarios, después de tres meses de sentirme casi como en prisión.
La necesidad de tener que estar cómoda para poder pensar mejor.
El dolor de perder la posibilidad de compartir mates e ideas con mi compañero de vida.
La locura de querer correr detrás de los pendientes, con la convicción íntima de que nunca van a estar al día.
La angustia de estar y no estar en ningún lado.
La desesperación de ver como me obligaba a dejar espacios y libertades que me costó mucho conseguir y construir.
La sensación de estar en falta, no importa que tanto se hiciera.
La desilusión de ver que lo que se esperaba de mí no era lo que me habían prometido que se esperaba de mí.
La confusión de los conceptos gestionar y ejecutar, gerencia y operar.
El silencio cuando hacen falta gritos. Los gritos cuando hace falta silencio.
La falta de respuesta, cuando me esperaban del otro lado.
El agotamiento infinito.
El miedo por todo, manifestado tan fuerte, casi que por primera vez.
La necesidad de llorar o correr, pero también de estar y resistir.
La desconexión total frente a los gritos y malos modos.
La incapacidad de reacción.
El sentir que no soy.
El sentir que no estoy.
El sentir que no importo.
El sentir que no valgo.
La tensión acumulada por días, semanas, meses (hasta tres meses y unos días más).
La sensación de saber que tendría que haber dicho que no, que no había forma de compatibilizar los dos mundos, que no era la manera.
El arrepentimiento.
La oscuridad de no ver salida aunque esté ahí adelante.
La puerta entreabierta por Ariel.
La habilitación para dejar de intentarlo y que estalle todo.
La emoción por la familia que banca todas.
La sensación de libertad por no estar más ahí, aunque siga. La sensación de volver a ser. La sensación de volver a estar.
La esperanza de que se termine pronto lo que falta.
La aventura de volver a ser y estar.
Algo así fueron estos días. De a poco vuelvo a construirme. De a poco cierro esas puertas que no deberían haberse abierto. Con miedo, con incertidumbre por el futuro, pero acompañada. Acá estoy. Acá volví. Escucho ofertas.

